
No es fácil ser una explosiva supermodelo en Israel cuando la comunidad ultraortodoxa judía te tacha de «envenenar el ámbito público» por posar muy ligerita de ropa en los carteles de las autopistas.
Pero la cosa se complica si además eres la belleza más famosa del país, caso de Bar Rafaeli, no solo por unas esculturales facciones, sino también por la facilidad para meterte en espinosos conflictos con las autoridades locales.
El último escándalo de la maniquí, una de las mejor pagadas del mundo, saltaba esta semana con la noticia de que Rafaeli ha pedido ser reconocida como residente en el extranjero para pagar la mayoría de sus impuestos en EE.UU y esquivar así la elevada fiscalidad israelí. La petición ha desempolvado los rencores acumulados contra la modelo por haber rehuido el servicio militar obligatorio alegando un matrimonio ficticio, y el resultado ha sido un insólito ataque contra ella… del Ejército.
«No puedo enfrentarme a Bar Rafaeli, pero ustedes pueden», era la sorprendente invitación que el general Avi Zamir, jefe del Departamento de Recursos Humanos del poderoso Tzahal israelí trasmitía el miércoles a un grupo de estudiantes, a los que pidió boicotear las marcas a las que la joven de 24 años presta su imagen.
«Somos una sociedad con un Ejército, y Bar Rafaeli no debería aparecer en los anuncios de Fox (una conocida cadena de ropa israelí), y si lo hace, entonces no compren sus productos», exhortaba el oficial.
Por lo que parece, la ex novia de Leonardo Di Caprio será musa de diseñadores, icono de la moda, inspiración de sensuales perfumes, pero no un modelo para la juventud de Israel. Al menos mientras su estamento militar pueda evitarlo.
El volumen de reclutas que tratan de eludir el servicio militar aumenta cada año de forma galopante, y el ejemplo de la «prófuga» Rafaeli no ayuda. La respuesta de su madre y representante, Tzippi Levin, no se ha hecho esperar y ha recomendado al general Zamir que, «en vez de asediar a Bar, se ocupe de asuntos realmente importantes, como la liberación de Gilad Shalit», capturado en Gaza en 2006.
Fuente: ABC
Pero la cosa se complica si además eres la belleza más famosa del país, caso de Bar Rafaeli, no solo por unas esculturales facciones, sino también por la facilidad para meterte en espinosos conflictos con las autoridades locales.
El último escándalo de la maniquí, una de las mejor pagadas del mundo, saltaba esta semana con la noticia de que Rafaeli ha pedido ser reconocida como residente en el extranjero para pagar la mayoría de sus impuestos en EE.UU y esquivar así la elevada fiscalidad israelí. La petición ha desempolvado los rencores acumulados contra la modelo por haber rehuido el servicio militar obligatorio alegando un matrimonio ficticio, y el resultado ha sido un insólito ataque contra ella… del Ejército.
«No puedo enfrentarme a Bar Rafaeli, pero ustedes pueden», era la sorprendente invitación que el general Avi Zamir, jefe del Departamento de Recursos Humanos del poderoso Tzahal israelí trasmitía el miércoles a un grupo de estudiantes, a los que pidió boicotear las marcas a las que la joven de 24 años presta su imagen.
«Somos una sociedad con un Ejército, y Bar Rafaeli no debería aparecer en los anuncios de Fox (una conocida cadena de ropa israelí), y si lo hace, entonces no compren sus productos», exhortaba el oficial.
Por lo que parece, la ex novia de Leonardo Di Caprio será musa de diseñadores, icono de la moda, inspiración de sensuales perfumes, pero no un modelo para la juventud de Israel. Al menos mientras su estamento militar pueda evitarlo.
El volumen de reclutas que tratan de eludir el servicio militar aumenta cada año de forma galopante, y el ejemplo de la «prófuga» Rafaeli no ayuda. La respuesta de su madre y representante, Tzippi Levin, no se ha hecho esperar y ha recomendado al general Zamir que, «en vez de asediar a Bar, se ocupe de asuntos realmente importantes, como la liberación de Gilad Shalit», capturado en Gaza en 2006.
Fuente: ABC
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